Dónde empieza la solución de los problemas de Venezuela

En cada uno de los venezolanos que están en el país -esos que no se han ido porque no quieren o porque no pueden- y los que se han visto obligados a regresar.

La solución pasa por el autoanálisis para determinar las fallas que hacen de muchos venezolanos seres emocionalmente inmaduros.

Una persona emocionalmente madura es altamente objetiva, es capaz de analizar y ver la realidad con un alto grado aproximación o acierto, muchos venezolanos, especialmente quienes apoyan al régimen no tienen la madurez necesaria para analizar y comprender la realidad de lo que ocurre en Venezuela.

Una persona emocionalmente madura se conoce a sí misma, conoce sus capacidades y competencias, no pretende ser un superhéroe, no cree que sola puede resolver los problemas del país, no pretende resolver los problemas del país antes de resolver los de su entorno inmediato, es responsable consigo misma y con los demás, sabe que resolver los problemas de Venezuela es una tarea colectiva que requiere del concurso y la capacidad de todos, sabe que no se puede lograr sin el apoyo de fuerzas armadas y cargando en hombros una parte importante de la población con falta de personalidad, un grupo de venezolanos que se deja influenciar, manipular y guiar por las opiniones de los voceros del régimen y sus defensores, venezolanos que responden a gratificaciones inmediatas sin pensar en las consecuencias y el daño a los demás, al país, al futuro de sus hijos y a las generaciones por venir.

Una persona emocionalmente madura asume su responsabilidad en cuanto a sus resultados y las razones por las que se encuentra en una determinada situación, no culpa a enemigos externos muchas veces imaginarios. Más allá de la causa de los problemas, reconoce su efecto sobre cada uno, quienes tuvieron la capacidad de anticipar la desgracia que se cernía sobre Venezuela se prepararon y se fueron del país a tiempo, antes que la situación les impidiera accionar acorde a sus expectativas y capacidad, esto es supervivencia en estado puro, más allá de las manipulaciones chovinistas del régimen y sus seguidores.

Una persona emocionalmente madura es equilibrada en su respuesta a los estímulos externos provenientes de otras personas, no ataca, no agrede, no insulta, no pretende imponer su criterio por la fuerza, no pretende hacer ver su realidad y sus circunstancia como algo más válido que lo del otro, a menos que sea algo objetivamente obvio. En otras palabras, tiene una respuesta adulta y respetuosa, no una respuesta infantil y rupestre como la mayoría de quienes apoyan y defienden al régimen dictatorial de la mafia cívico-militar que sojuzga a Venezuela.

Que una gran parte de la población venezolana sea emocionalmente inmadura y lo siga siendo, no niega que la solución o el cambio de régimen pueda llegar por alguna vía conocida o hasta ahora desconocida, no obstante puedo seguir aquí diseccionando la personalidad emocionalmente inmadura de muchos venezolanos, pero no voy a hacer esto innecesariamente extenso, voy a concluir con la idea que si la mayoría de los venezolanos que hacen vida en el país no maduran emocionalmente, será mucho más difícil llegar a la solución de los problemas de Venezuela y sobre todo mantener y preservar ese país soñado cuando algún día se logre salir del régimen dictatorial de la mafia cívico-militar presidida Nicolás Maduro, el dictador títere controlado por el régimen cubano.

Raúl Núñez
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